Del 2000 hasta hoy pasaron 21 años de historia y nosotros, como en todos los lugares, fuimos partícipes de ella. Mientras le estábamos perdiendo el gusto a jugar en las grandes ligas con la “Generación Dorada” hundiéndose en retiros, apareció una mano salvadora cuando desde Estados Unidos llegó la noticia de que Facundo Campazzo, ‘el 7’ de la selección, arribaba hace casi 1 año atrás a la mayor liga mundial de básquetbol, siendo transferido del Real Madrid a Denver y completando así una lista que hoy cuenta con 17 argentinos que invadieron tierras norteamericanas para jugar en la NBA. Ya habían roto la frontera e hicieron posible lo que todos mirábamos por tele y nos parecía inimaginable: que uno de los nuestros formara parte. Cuando en los ’90 dominaba el ‘Dream Team’ en cualquier sitio del mapa donde se dispute un Juego Olímpico o misma época en la que Michael Jordan supo llegar de la nada a la gloria en los Chicago Bulls, dribleando jugadores como si fueran conos de tránsito ubicados en la popular Avenida Michigan. Ahí aparecimos nosotros, pero nos preguntamos ¿Es todo producto de un arduo trabajo desde divisiones inferiores o puro talento individual?